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La destrucción del bosque nativo

Escrito por Cifag Maule el . Publicado en Opiniones

Roberto Cornejo E.
Presidente
Colegio de Ingenieros Forestales
Sede Maule
Diario El Centro, 24 de Junio de 2013

Algunos opinan que la principal destrucción de nuestro bosque nativo, de alguna manera, es producto de sustitución de esos bosques, por especies de mas rápido crecimiento, como el pino insigne y el Eucaliptus glóbulos, pero tener una mayor claridad en el tema, debemos contar con los antecedentes de esta catastrófico proceso, por lo que les entregamos una pequeña reseña histórica de tales sucesos.

Hoy existe en el país una superficie de 13.599.610 hectáreas con bosque nativo, pero se debe de indicar que por el año 1850, se calcula la existencia de unos 25 a 28 millones de hectáreas de bosques, que fue la época probablemente de mayor superficie de bosques nativos. Pero desde la independencia del país y con los inicios de la colonización en el sur, se destruyeron casi las dos terceras partes de sus bosques nativos existentes, en un oscuro proceso de destrucción, incendios y habilitación de terrenos para la agricultura.

Los habitantes de la época colonial, la explotación de la minería y sus fundiciones destruyeron buena parte de los bosques en la zona central. Más tarde, los colonos Alemanes en el sur, destruyeron en forma sistemática la mayor cantidad de bosques para abrir espacio a actividades económicamente rentables, como las agrícolas y ganaderas, en las zonas entre las regiones del Maule y de Los Lagos. Había que asentarse y desarrollar infraestructura y actividades económicas, por lo que hacer desaparecer el bosque era algo considerado natural e inevitable.

Primero la colonización Alemana a mediados del siglo XIX entre Valdivia y Chiloé eliminó los bosques de roble, laurel, lingue y olivillo para transformarlos en terrenos de uso agrícola o ganadero. Luego, la acción de la colonización eliminó en casi su totalidad de los bosques de alerce del llano central en una extensa área entre el lago Llanquihue, Ensenada, Puerto Montt y el Océano Pacífico, dejando un terreno anegado e inútil para la actividad agropecuaria. Más tarde, durante la mal llamada pacificación de La Araucanía, entre los ríos Biobío y Valdivia, Suizos, Italianos, Alemanes y Españoles destruyeron también los bosques nativos del llano central para habilitar terrenos agropecuarios.

Por la gran magnitud que se le atribuía al bosque, y que a simple vista parecía infinito, se lo trataba como si fuera un recurso inagotable, y se lo cortaba a machetazos y con hachas, reduciéndolo con quemas que a veces duraban meses y arrasaban cientos de hectáreas. Durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, la destrucción de bosques por incendios forestales, talas y quemas para habilitar terrenos cubrió gran parte de la región centro-sur de Chile entre ambas cordilleras, así como también los bosques mediterráneos de la región del Maule en ambas cordilleras, luego, durante la segunda mitad del siglo XX se produjo la destrucción por incendio de más de tres millones de hectáreas de bosques de lenga, coigüe común y coigüe de Magallanes en la región de Aysén, y enormes incendios forestales destruyeron grandes superficies de bosques de coigüe, raulí, tepa y araucaria en la Cordillera de los Andes, desde Malleco a Llanquihue”. Este proceso de severa deforestación genero una erosión que son necesarios siglos para revertirla.

Hoy hay una conciencia de manejo sustentable de los bosques, además a diferencia de ese período, ahora existen profesionales, Instituciones y leyes que permiten regular y evitar tales acciones e incluso se fomenta y se incrementa el recurso forestal del país.